El color de un envase de plástico no se pinta después: se mezcla con la resina antes de fundirla. Llega como masterbatch, un concentrado de pigmento disperso en una resina portadora que se dosifica en un porcentaje bajo sobre el material de la pieza: para el negro, la literatura técnica lo sitúa entre 0.5 y 3 % en masa. Ese porcentaje, y qué pigmento lo compone, explican por qué dos pedidos idénticos en medida, peso y tapa terminan con precios distintos.
Qué es un masterbatch y por qué el color se compra en grano
Un masterbatch es pigmento o aditivo en alta concentración, ya disperso en una resina portadora y granulado en pellets. En planta se alimenta junto con el material virgen en la tolva, en la proporción que marque la ficha técnica del concentrado, y el pigmento se reparte mientras el material funde y avanza por el husillo.
Que venga en grano no es un detalle menor: un pellet se pesa y se dosifica con un alimentador; un polvo se pega a la tolva y reaparece semanas después en otra corrida.
La resina portadora importa tanto como el pigmento: tiene que ser compatible con el material del envase para fundir al mismo ritmo y no dejar vetas ni puntos. Si su envase es HDPE y el concentrado trae un portador pensado para otra familia de plásticos, el problema no se ve en la bolsa, se ve en la pieza. Por eso conviene repasar cómo el HDPE y el PET definen la fabricación del envase antes de cerrar un color.
Masterbatch, pigmento en polvo o resina precoloreada
El masterbatch no es la única forma de teñir una pieza, pero sí la que mejor equilibra control de tono, limpieza y flexibilidad.
Cómo leer estas cifras. La dosificación que aparece en la ficha técnica del masterbatch es dato del proveedor de color. Los pesos y los porcentajes de los ejemplos están puestos para ver la aritmética: no son la especificación de un producto ni un precio. El costo real del color se cierra en la cotización, con su pieza, su volumen y su tono.
| Vía | Cómo llega | Dónde se decide el tono | Cuándo conviene |
|---|---|---|---|
| Masterbatch | Pellets concentrados dosificados sobre la resina | En la planta que moldea, corrida a corrida | Producción habitual, con cambios de color entre lotes |
| Pigmento en polvo | Polvo seco premezclado con la resina | En la mezcladora, antes de la máquina | Casos puntuales, con limpieza muy estricta |
| Resina precoloreada | Resina ya teñida por el proveedor de material | En el proveedor de la resina | Volumen alto de un solo color y tolerancia cerrada |
Cada vía mueve el costo a un lugar distinto. El pigmento en polvo es el más barato por kilo y el más caro en problemas: un lote mal disperso deja puntos que solo se ven con la pieza ya moldeada. La resina precoloreada da la mayor estabilidad de tono, pero obliga a comprar por lote.
Cómo el porcentaje de color se convierte en costo por pieza
El costo del color por pieza sale de una multiplicación: peso de la pieza, por porcentaje de dosificación, por precio del masterbatch por kilo. El porcentaje suena pequeño, pero el peso de un envase industrial no lo es.
| Peso de la pieza | Dosificación | Por pieza | Por 1,000 piezas |
|---|---|---|---|
| 60 g | 1 % | 0.6 g | 0.6 kg |
| 60 g | 3 % | 1.8 g | 1.8 kg |
| 900 g | 1 % | 9 g | 9 kg |
| 900 g | 3 % | 27 g | 27 kg |
Los pesos son ejemplos para ver la aritmética, no especificaciones de un producto. Pasar del 1 % al 3 % triplica el gasto de color, así que la dosificación de la ficha técnica es una línea del presupuesto. Y el mismo porcentaje pesa muy distinto en una pieza de 60 gramos que en una de 900: en envase grande el color se vuelve una partida visible, y por eso aparece siempre que se revisa qué define el precio de una cubeta de plástico y cómo cotizarla. Fuera de la fórmula queda la merma del arranque: las primeras piezas de cada corrida salen con el tono inestable y no se entregan.
Por qué el negro sale barato y el blanco lleva dióxido de titanio
El negro es el tono de entrada por lo que cuesta el pigmento, no porque se dosifique menos. El trabajo de Becker, Sachsenheimer y Klemenz, del Fraunhofer Institut für Chemische Technologie, publicado en la revista Polymers, documenta que el color negro de los polímeros se consigue añadiendo entre 0.5 y 3 % en masa de negro de humo o de masterbatch negro durante la extrusión: un rango corriente. Lo que abarata la partida es el precio por kilo del negro de humo frente a los pigmentos orgánicos de alto desempeño.
El blanco trabaja al revés. Se hace con dióxido de titanio, un pigmento mineral que no absorbe color: opaca dispersando la luz, porque su índice de refracción es muy superior al de la resina que lo rodea. Para tapar el fondo translúcido de un HDPE natural suele hacer falta más carga que con el negro, y cuánto más depende del espesor de pared y del acabado del molde.
En medio está todo lo demás: azules y verdes de ftalocianina, rojos y amarillos que varían de precio según la familia química, y efectos perlados o metalizados que se cotizan aparte. Si el envase queda a la intemperie, la pregunta ya no es el tono sino la resistencia a la luz.
El color especial obliga a purgar la máquina, y ahí nace el mínimo
Cambiar de color no es cambiar la bolsa de la tolva. Hay que dejar limpio todo el camino del material: tolva, husillo, cañón, boquilla y, cuando existen, los canales calientes del molde. La guía de purga publicada por Plastics Technology lo plantea sin adornos: se trata de que la siguiente resina o el siguiente color no salgan contaminados, y ese cambio consume tiempo de máquina, tiempo de operador y material que después no se le vende a nadie.
De ahí salen dos cosas que sorprenden en una cotización. El pedido mínimo: la purga se reparte entre las piezas de la corrida, así que a menos piezas más caro sale cada una. Y el orden de producción: un residuo oscuro se ve en una pieza clara mucho antes que al revés, así que la secuencia de colores no se programa al azar.
Cuando el volumen no alcanza para absorber ese arranque hay dos salidas: agrupar el pedido en una corrida más larga o quedarse en un color de línea. Es la misma lógica de las cubetas de plástico por mayoreo, su pedido mínimo y su forma de cotizar.
Pantone en plástico: por qué su carta de papel no manda
Pantone mantiene estándares de color específicos para plástico, en juegos de chips distintos de las guías impresas en papel. Esa separación no es comercial, es física.
Una tinta sobre papel es una capa delgada sobre un fondo blanco y opaco. Un envase es una pared con espesor propio, con el brillo o la textura que le hereda el molde, a veces translúcida, y con un fondo que no es blanco sino el color natural de la resina. Cambie el espesor y el mismo masterbatch se verá más claro o más oscuro. El punto de partida se mueve más todavía con material reprocesado o reciclado, cuya base arrastra el color de lo que fue antes: conviene decidir primero el material, revisando las diferencias entre resina virgen, reciclada PCR y reprocesada, y asumir que un envase en material reciclado o reprocesado admite tonos oscuros con más facilidad que un pastel exacto.
La consecuencia operativa: el número Pantone sirve para arrancar la conversación, no para cerrarla. Lo que se aprueba es una pieza moldeada del propio proceso, con el mismo material, espesor y acabado, guardada como muestra firmada. Si hay espectrofotómetro, conviene fijar por escrito la tolerancia aceptada y el iluminante de medición.
Colorante regulado y color que se puede reciclar
Cuando el envase toca alimento, el colorante deja de ser una decisión estética. La normativa estadounidense recogida en el Código de Regulaciones Federales dedica una sección completa a los colorantes para polímeros y define colorante como el tinte o pigmento que da color al material en contacto con alimentos sin migrar al alimento en cantidades que le aporten un color apreciable a simple vista. En la práctica, el masterbatch de una línea alimenticia debe traer el respaldo documental de su fabricante, y no basta con reutilizar uno industrial porque el tono coincida: la misma trazabilidad que se le exige a la resina y que se detalla en qué significa de verdad una cubeta grado alimenticio. Conviene además no mezclar dos planos: el color es una cosa y la información obligatoria que el envase debe declarar es otra, con reglas propias, resumidas en las normas de envase y etiquetado aplicables en México.
El color también decide si el envase se puede separar al final. Las plantas de reciclado identifican plásticos con espectroscopía de infrarrojo cercano (NIR), y el mismo estudio del Fraunhofer ICT explica por qué ese método falla con piezas negras: las pequeñas cantidades de negro de humo absorben toda la luz en esa región, con lo que reconocer y clasificar el material se vuelve imposible. Un envase negro puede quedar fuera del reciclado no por su polímero, sino por su color. Existen negros formulados sin negro de humo para que el equipo NIR sí los lea: es una pregunta concreta para el proveedor del concentrado. ANIPAC, que desde 1961 agrupa en México a toda la cadena del plástico, incluidos los recicladores, es un buen punto de partida para ubicar a los que operan en su zona.
Color en masa, natural con etiqueta o impresión: tabla de decisión
La pregunta de fondo no es qué color quiere, sino si el color tiene que estar dentro del plástico. En bastantes proyectos la respuesta honesta es que no.
| Su situación | Opción que suele encajar | Por qué |
|---|---|---|
| Lanzamiento o prueba de mercado | Envase natural o color de línea, con etiqueta | No compromete corridas de color ni purgas y permite corregir la imagen |
| Varios SKU con poco volumen cada uno | Un mismo envase, etiqueta distinta por SKU | Un solo inventario; la diferenciación vive en la etiqueta |
| Un producto con volumen alto y sostenido | Color en masa, con muestra firmada | El color y el arranque se reparten entre muchas piezas |
| El contenido se degrada con la luz | Color opaco con carga suficiente | El color cumple una función de barrera, no estética |
| Envase destinado a reciclado posconsumo | Natural o negro detectable por NIR | Evita que se pierda en la separación óptica |
Cuando la decisión cae del lado de la imagen, el terreno es el de las cubetas personalizadas con impresión, IML y serigrafía: el envase se queda en un color base y la marca entra por la superficie, así que un cambio de arte no obliga a purgar.
Qué hay que tener listo para poner número al color
- Referencia de color: número Pantone o muestra física del envase a igualar.
- Material y peso aproximado de la pieza.
- Volumen por corrida y volumen anual estimado.
- Destino del envase: alimento, químico, intemperie o almacén cerrado.
- Si el envase entra a una corriente de reciclado identificada.
Con esos cinco datos se puede evaluar el color y decidir si conviene resolverlo en masa o en etiqueta. Es lo que pide el formulario para solicitar una cotización.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un masterbatch y para qué sirve en un envase de plástico?
Es un concentrado de pigmento o aditivo disperso en una resina portadora y granulado en pellets. Se dosifica sobre la resina virgen en la tolva, en un porcentaje bajo, y colorea la pieza mientras el material funde. Sirve para teñir el envase en masa, sin pintarlo después ni manejar pigmento suelto en planta.
¿Cuánto masterbatch lleva un envase de plástico?
Depende del pigmento, del espesor de pared y de la opacidad buscada; la dosificación la fija la ficha técnica del concentrado. Como referencia publicada, el color negro de los polímeros se logra con entre 0.5 y 3 % en masa de negro de humo o masterbatch negro. Un blanco opaco exige más carga.
¿Por qué el negro suele ser el color más económico en un envase?
Porque el negro de humo tiene un poder cubriente muy alto y basta una fracción baja sobre la resina para tapar el material. Además cuesta menos que los pigmentos orgánicos de alto desempeño. La contrapartida es que impide que los equipos de separación por infrarrojo cercano identifiquen el plástico al reciclarlo.
¿Puedo pedir un color Pantone exacto en mi envase?
El Pantone funciona como referencia de arranque, no como resultado idéntico. Pantone mantiene estándares específicos en plástico, distintos de las guías en papel, porque el espesor, el brillo, la translucidez y el color de la resina base cambian la percepción del tono. Lo que se aprueba es una pieza moldeada del propio proceso.
¿Cuándo conviene un envase natural con etiqueta en vez de uno de color?
Cuando hay varios SKU con poco volumen cada uno, cuando el proyecto todavía puede cambiar de imagen o cuando el color no cumple una función técnica. El envase natural evita corridas de color y purgas, permite un solo inventario y traslada la diferenciación a la etiqueta o a la impresión.
Si ya tiene el tono elegido, pida su cotización con la referencia Pantone del sistema de plásticos y el volumen anual: son los dos datos que deciden si el color sale de línea o de corrida especial.
